12 ago 2010

Desde pequeños nos han educado en la creencia de que todo lo que podemos adquirir cuesta dinero y la publicidad en las sociedades occidentalizadas,se ha encargado de fomentar esta idea. Absolutamente todo nuestro sistema económico está ideado en torno al dinero y los que carecen de él, en según que países, se ven privados de los más elementales servicios como pueden ser la sanidad o la educación, y no me estoy refiriendo a países del Tercer Mundo, sino todo lo contrario, países desarrollados.
Al margen de esta creencia o este hábito que nos han inculcado sobre el valor de lo material, hay experiencias que demuestran que se pueden adquirir cosas que necesitamos sin pagar un céntimo por ellas y que se puede viajar a casi cualquier país del Planeta de una forma diferente a la que nos tienen acostumbrados.
Me gustaría presentar aquí, en este espacio que es Estación Esperanza, dos proyectos que no son nuevos, pero que tampoco se conocen demasiado a pesar de ser muy interesantes:
El primero de ellos es el denominado Banco del Tiempo que tiene "sucursales" por varios países de la UE y de América del Norte y también en España.
En este banco, del que todos podemos ser clientes, no se paga con dinero, se hace con tiempo. Cada cuál ofrece unos servicios por horas (generalmente lo que sabe hacer o le gusta hacer) y cobra, a cambio, con otros servicios que no sabe hacer y que alguien le presta. Este tipo de iniciativas favorece el enriquecimiento personal y las relaciones sociales, además de suplir las carencias materiales de muchas personas.
La otra iniciativa denominada Campamentos Solidarios es algo más reciente, pero no menos atractiva. Estos proyectos se crean y gestionan por medio de organizaciones no gubernamentales y proponen el desarrollo sostenible de áreas muy pobres del Tercer Mundo a partir de la puesta en marcha de infraestructuras básicas con ayuda, entre otras fuentes, de turistas que quieran conocer el país de forma diferente. El viajero se hospeda en los campamentos y colabora en tareas junto con la población local allí asentada. Conoce la realidad y la problemática del entorno y hace rutas a través de una red de campamentos solidarios que se extiende por el país elegido.
Junto al equipaje personal, el turista puede llevar un "equipaje solidario" en el que se incluya material médico de primera necesidad, libros, comida no perecedera, etc...
Muchas veces ocurre que sólo creemos en lo que nos han enseñado, nos muestran o nos permiten ver; entonces desconocemos que existen otras formas de vivir que pueden ser más plenas que las que practicamos habitualmente. Estas dos formas de actuación corroboran que la imaginación es un arma valiosa, tanto o más que el dinero...