Fujimori, condenado a 25 años de prisión

7 abr 2009


Luego de catorce meses de juicio, al fin, la sentencia es condenatoria. 25 años de prisión efectiva.

Se le ha juzgado y condenado por 4 casos específicos, todos delitos contra los derechos humanos: entre secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones a estudiantes, profesores, periodistas, individuos de a píe, suman 29 las víctimas de estos casos especiales.

No se le ha juzgado por cerrar el congreso, ni por narcotráfico, ni por los miles de desaparecidos, ni por negar su firma, ni por entregar las riquezas nacionales, ni por fimar tratados de paz oprobiosos, ni por desfalcar al estado, ni por comprar armamento chatarra, ni por violar la constitución, ni por renunciar a la presidencia por fax, ni por sobornar políticos, canales de TV, diarios, gremios.

No ha sido un juicio político: la miseria moral de su régimen podrido, pintado de naranja, verde olivo y tecnocumbia será condenada con el olvido de todo un pueblo, con la derrota en las urnas de sus hijos, los de sangre y los putativos .

Al fin, descanzarán en paz los miles de desaparecidos durante su régimen, su dictadura o mal llamada democracia.

Descanzarán en paz también los militares y polícias caídos en la lucha contra el terrorismo: ya no sufrirán en muerte, ni sus deudos, la verguenza de ser juntados en el mismo saco con asesinos que sacaban estudiantes de madrugada, periodistas de sus casas, para desaparecerlos en fosas comunes, fungiendo de jueces y verdugos.

Y los miles de jóvenes peruanos que salimos a las calles en esos postreros 90's, para alzar las banderas y sumarnos a la plaza, ahora entrados en las tres décadas, no lejanos de la apatía de vivir en un sistema donde el mundo es un cambalache, sentiremos al fin un gran alivio y satisfacción, una luz de esperanza de que no todo ha sido en vano, que vivir en un país que respete los DD HH es posible, que la impunidad jamás volverá.

Pero la lucha por la dignidad recién comienza, los asesinos y sus esbirros arreciarán con fuerza, pero no pasarán, ni ellos, ni sus ideales prostituídos, menos su dinero y poder corrupto.


ver además:

Sentencia Justa