Cólera en Haití ¡BASTA YA!

19 nov 2010


Esta mañana escuchaba una entrevista al Padre Ángel (Fundador de Mensajeros por la PAZ). Ha regresado de Haití y cuenta la catástrofe humanitaria que se está viviendo . Cuando llegó alli, no rezaba,  sólo podía pensar “Dios mío” ¿Cómo puede ocurrir esto?. No hay bombas, no hay tantos fotógrafos, sólo hay desolación y muerte.”

Casi mil personas muertas y más de  11.000 hospitalizadas. Comentaba el impacto que le produjo ver a una chica que, desnuda y con cólera, va a pedir cobijo a un hospital…Agotada, se tumba en la acera..a su alrededor la gente que va y  viene sin darle importancia porque están acostumbrados…Horrorizado al ver decenas de niños estirando las manos para alcanzar una botella de agua . ¡¡NO TIENEN AGUA POTABLE PARA BEBER!!.

Haití no puede subsistir si la sociedad no se sensibiliza. No es posible que aún estén sin desescombrar la mayoría de las zonas, incluidos el palacio presidencial. Al principio, todo el mundo prometía ayuda que no ha llegado por parte de los gobiernos y sí por parte de las ONG.

Cuando habían pasado diez meses desde la catástrofe, los niños se moría en los brazos de sus madres por diferentes causas debido a la escasez de todo tipo  (medicinas, comida, etc)….ahora se mueren de cólera

El Padre Ángel, pide al  Papa que  haya testimonios que digan al mundo ¡BASTA YA!, ..que viajen a Haití para  ofrecer ayuda y ESPERANZA.  

Quizás haya que esperar que muera más gente; pero tiene que acabar solucionándose porque tendría que darnos vergüenza que esto esté ocurriendo y los gobiernos de la comunidad internacional miren para otro lado. Ahora ne Miami,  ha habido casos de cólera y enseguida se ponen nerviosos; pero los nervios deberían tenerlos por las miles de personas que han muerto y morirán si no se pone remedio.

Creo firmemente en la bondad y solidaridad de la gente de a pié. Hay que alzar la voz..La comunidad internacional tiene que movilizarse….¡¡¡sólo son cuatro millones y pico de personas!!!….Sin más dilaciones ¡¡¡SE LES PUEDE SALVAR!!

Sobrevivir y seguir viviendo

22 ene 2010

Tengo miedo. No veo nada. Todo está oscuro a mi alrededor. Intento recordar...
Tengo miedo. Intento moverme y no puedo. Mis piernas están aprisionadas. Sólo consigo mover una mano y respirar con dificultad.
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Tengo miedo. Recuerdo un ruido muy fuerte, que todo se movía y, de pronto, la pared se desplomó sobre mí...
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Tengo miedo. Me parece escuchar a lo lejos sonidos, voces... y grito con todas mis fuerzas pidiendo auxilio.
Tengo miedo. No sé cuánto tiempo ha pasado. Me cuesta respirar y mi voz cada vez está más débil, pero sigo pidiendo socorro.
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Tengo miedo. Escucho golpes cada vez más cerca, muevo mi mano tratando de hacer más grande el hueco en el que estoy, de apartar los trozos de muro. Oigo la voz de un hombre: "Parece que aquí hay alguien". Vuelvo a gritar con el hilo de voz que me queda y vuelvo a mover mi mano.
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Tengo miedo. Algo se mueve a mi alrededor. La luz entra por un hueco que se va agrandando y me daña los ojos. Escucho la voz de otro hombre: "¡Está aquí!". Alguien me coge la mano y me habla, pero no lo entiendo. Las piedras que me rodean se apartan y noto que mi cuerpo se eleva. Unos brazos fuertes me sujetan. Unas manos suaves apartan de mi cara la capa de polvo negro que la cubre. Miro a mi alrededor, no consigo hablar, sólo sonreir a medias y agarrarme con fuerza al hombre que me lleva en brazos mientras otros hombres y mujeres aplauden. Creo que es por mí, porque me han encontrado, porque han conseguido rescatarme con vida cinco días después de la catástrofe...
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Tengo miedo. Me duele todo el cuerpo, sobre todo las piernas. Estoy en una camilla, pero esto no parece un hospital, el techo es de lona. Mucha gente se mueve con rapidez de un sitio a otro. No veo ningún rostro conocido. No sé dónde están mis padres, ni mis hermanos.
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Tengo miedo. Una mujer muy guapa vestida de blanco me da un poco de agua. Sigo teniendo sed y tengo hambre, pero no tienen nada para darnos de comer, no ha llegado todavía el reparto de alimentos hasta donde estamos.
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Tengo miedo. Noto una sacudida muy fuerte. Escucho mis propios gritos de pánico y los de muchos niños y heridos que están refugiados aquí. ¡Otra vez, no! Dura poco y consigo tranquilizarme...
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Tengo miedo. De no poder encontrar con vida a mi familia. De no tener un hogar en el que vivir. De no poder regresar a la escuela...
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Tengo miedo. De que dejen de hablar de nuestro dolor. De que deje de llegar ayuda humanitaria. De que el movimiento mundial de solidaridad se termine. De que os olvidéis de mí y de mi país...

Violencia sexual en Haití

12 mar 2009


Indefensas

Sonia, de 14 años, salió de la casa de su abuela al anochecer. Fue a una plaza cercana a hacer sus deberes. Como muchos otros escolares que viven en zonas de Puerto Príncipe donde no hay suministro eléctrico, iba a hacer sus deberes a la luz de una de las pocas farolas de alumbrado público de su barrio. Mientras estaba allí estudiando, un hombre se le acercó. Ella le pidió que se marchara, y él lo hizo, pero regresó poco después con otros hombres que le apuntaron con sus armas mientras el primero le desgarraba la ropa y la violaba. Su abuela la llevó a una clínica, pero la disuadió de denunciar la agresión a la policía para que no fuera luego rechazada por la sociedad.-

"Piensa en Haití, Reza por Haití"

Haití es el país más pobre del hemisferio occidental. Tiene una poblacion de poco mas de 7 millones de habitantes El 76% vive en la pobreza y 55% lo hace en condiciones de indigencia o pobreza extrema. Dicha situación es aún más marcada en el área rural, ya que abarca a 82% y 59%, respectivamente, de su población. La distribución del ingreso es sumamente desigual; el 20% de la población relativamente más favorecida recibe 68% del ingreso nacional.

Las frecuentes catástrofes naturales – huracanes, inundaciones– han causado una gran devastación en la población haitiana. En agosto y septiembre de 2008, varios huracanes y una tormenta tropical azotaron el país en menos de tres semanas, mas 800.000 personas quedaron sin hogar.

En las áreas más afectadas por los recientes huracanes, la violencia sexual contra las mujeres ha aumentado.

El contexto en el que las niñas de Haití sufren violencia sexual es el de una discriminación de género y una desigualdad omnipresentes. A menudo, la primera se combina con otras formas de discriminación, por edad o por clase social, que desembocan en una marginación y una victimización aún mayores. Los estudios realizados durante los últimos cuatro años sugieren que más de la mitad de las violaciones denunciadas son de niñas.

Otra tendencia que ha emergido es la prevalencia de la violación a manos de grupos de hombres armados. Las organizaciones de mujeres y otras ONG que prestan asistencia y apoyo a las víctimas han señalado un aumento en el número de informes de violaciones de este tipo

El número de casos de violencia sexual denunciados cada año en vísperas del carnaval o durante su transcurso, resulta especialmente preocupante . En febrero de 2007 se informó en Puerto Príncipe, en tan sólo tres días, de 50 casos de violación de mujeres y niñas.

"si te violan, la sociedad te rechaza: no debes estudiar, no debes ir al hospital, debes
quedarte en un rincón. La violación te convierte [...] en una persona sin derechos"

En el contexto específico de Haití, el embarazo puede dar lugar también a que la educación de las niñas se vea alterada, o a que las niñas abandonen permanentemente la escuela. Esto incide aun mas en el afianzamiento de la discriminación de género y la pobreza entre mujeres y niñas.

En los últimos años, las autoridades han tomado medidas que indican un cierto reconocimiento de que la violencia contra las mujeres y niñas es un problema que debe abordarse. Sin embargo, pese a las iniciativas, el gobierno haitiano está muy lejos de cumplir con su obligación de proteger a las niñas. El sistema de justicia es débil y, en gran medida, ineficaz. La Brigada de Protección de Menores de la policía tiene una lamentable escasez de personal. En marzo de 2008 contaba con tan sólo 12 agentes para todo el país, y no tenía ningún vehículo a su disposición.


Para muchas niñas, sobrevivir a la violencia sexual significa guardar silencio.

En 2005, un decreto presidencial clasificó la violación como un delito penal, no moral, y aumentó la pena máxima para los condenados por ella a 15 años de trabajos forzados, o cadena perpetua en caso de que la víctima sea menor de 16 años. Desde entonces se han celebrado varios juicios por violación, a los que se ha dado gran publicidad. Sin embargo, el índice de procesamientos por delitos sexuales sigue siendo extremadamente bajo. El hecho de que no se haga rendir cuentas a los responsables transmite un enérgico mensaje a las supervivientes y ayuda a explicar por qué tantas niñas piensan que no tiene sentido denunciar los delitos de violencia sexual.

"ahora, en el barrio en el que vivo, es como si me violaran cada día, porque cada día alguien me recuerda que he sido violada y que no soy nada, que debo quedarme en un rincón y no hablar..." y Sonia, simplemente, calla.-

Abriles