El Perú y la CIDH

9 ene 2012


Foto tomada el 23 de abril de 1997, luego de efectuarse la llamada "Operación Chavín de Huantar". En ella aparecen desafiantes Alberto Fujimori - actualmente preso por delitos de lesa humanidad - y Roberto Huamán Azcurra, sindicado en la década del 90 como miembro del escuadrón de la muerte "Colina", hombre de confianza del Jefe de facto del Servicio de Inteligencia (SIN), responsable del espionaje telefónico a miembros de la oposición, camarógrafo de las reuniones donde se sobornaban desde ministros de estado hasta dueños de Televisoras, etc. Por cosas que solo pasan en el Perú, hoy Huamán Azcurra está libre, luego de cumplir 9 años de prisión dorada por "peculado en agravio del estado".

Actualmente su nombre ha cobrado vigencia al ser procesado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por cometer asesinatos extrajudiciales de miembros rendidos del fenecido Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) luego de la "Operación Chavín de Huantar", que supuso el rescate de casi la totalidad de rehenes en la entonces residencia del Embajador de Japón, y la muerte de todos los insurgentes "en combate" del MRTA. Este rescate en teoría fue llevado a cabo por comandos del Ejército Peruano (murió un comando) debidamente entrenados para estas operaciones, por lo que la sola presencia de Huamán Azcurra y el mismo Fujimori no solo es irregular sino respondería a acciones fuera de todo estado de derecho. Existen informes forenses detallados que acumulan muchas pruebas que comprueban asesinatos por militares después de la operación que no participaron en ella. 

Ante el pedido de la CIDH, el gobierno de Ollanta Humala Tasso y el sector mas conservador de la clase política, empresarial y editorial peruana han tomado una estrategia psicosocial de desinformación que recuerda los momentos mas graves de la dictadura de Fujimori (1990-2000) con el objetivo final de lograr la aprobación popular para escapar a las obligaciones que suponen estar adscritos a la CIDH: Desde  acatar indemnizaciones a decenas de miles de familias y víctimas del terrorismo de estado durante los años 1980-2000, hasta nuevos procesos iniciados por comunidades andinas y amazónicas, como último recurso para proteger sus territorios y recursos del hambre voraz de las mineras, petroleras y demás transnacionales en el Perú, con el aval del gobierno peruano, que parece haber cambiado de títere, pero no de titiritero.

Los ataques e intimidaciones a los activistas que solo piden el respeto por los DDHH fundamentales para todos los peruanos sin excepción es intensa : son acusados de terroristas. Incluso la misma CIDH es acusada de terrorista, con el objetivo de llamar terroristas también a todo aquel que recurra a esta instancia cuando la justicia peruana eleva sus estándares de ceguera, impunidad y corrupción.

Flor de Retama

3 ene 2010


Vengan todos a ver, ay vamos a ver
En la plazuela de Huanta,
amarillito Flor de Retama,
amarillito, amarillando,
Flor de Retama.

Donde la sangre del pueblo,
ay, se derrama
allí mismito florece,
amarillito, amarillando, Flor de Retama.

Por Cinco Esquina están,
los Sinchis entrando están.
Van a matar estudiantes
huantinos de corazón,
amarillito, amarillando Flor de Retama.
Van a matar campesinos
Huantinos de corazón,
amarillito, amarillando, Flor de Retama.

Los ojos del pueblo tienen
hermosos sueños
sueñan el trigo en las eras,
el viento en las praderas
y en cada niño una estrella.

La sangre del pueblo tiene
rico perfume
huele a jasmínes, violetas,
geranios y margaritas,
a pólvora y dinamita,
Carajo, a pólvora y dinamita.
Carajo.

Flor de retama - Ricardo Dolorier




Perú, 23 -12-2009

Exhuman los cadáveres de 25 niños asesinados por una patrulla del Ejército en 1983

La teta asustada

21 feb 2009


Los premios logrados en la reciente Berlinale por el film peruano La teta asustada (2008) de Claudia Llosa, ha puesto sobre el tapete uno de aquellos problemas urgentes que rara vez tienen cabida en los diarios y en la televisión: la tragedia de las mujeres violadas o torturadas, viudas o huérfanas, durante los años de violencia política que sacudieron las tierras del sol (1980-1995).

La referida teta asustada es un síndrome, un hecho real, estudiado por la psiquiatría. Es el trauma psicológico de la mujer, que es transmitido al hijo, sea por la leche materna, el contacto diario, el aprendizaje de a dos. Ese miedo perpetuo, esa desconfianza en las personas, esas pesadillas diarias, esa depresión crónica, es legada como terrible herencia a los hijos, los mismos que lo transmitirán a su propia descendencia.

Pero ese fenómeno no se remite solamente al Perú: lo vivieron los hijos de los judíos, eslavos y gitanos sobrevivientes del Holocausto Nazi, al punto que la tasa de suicidios es muy alta en aquellos descendientes. También se ha registrado casos similares en Ruanda, Bosnia, Palestina, El Salvador, Camboya, en todos aquellos lugares donde Dios parece estar siempre ausente.

Las heridas de la guerra demoran mucho en cicatrizar, y demorarán aún más, mientras exista la impunidad, la miseria perpetua, el racismo lacerante, la indiferencia de un estado indolente, la hipocrecía de una sociedad y sus medios de comunicación, que esperan las lentejuelas de un festival de cine para tocar un tema urgente y colocarlo en primeras planas.

La Teta Asustada - Trailer






Justicia para Putis

9 feb 2009



Huanta, Ayacucho, sierra sur de Perú, 12 de diciembre de 1984: decenas de familias, provenientes de las comunidades campesinas quechuas de Vizcatampata, Cayramayo, Sinhuamachayniyocc, Orccohuasi y Mashuacancha, acudían al llamado del Ejército Peruano, cansados de los hostigamientos y asesinatos de Sendero Luminoso, la guerrilla maoísta que tiñó de carmesí los maizales de los pueblos que no existen en los mapas oficiales.

Los comuneros habían aceptado la propuesta del Ejército, dejando sus aldeas y estancias, para fundar un Centro Poblado, junto a la Base militar de Putis, y comenzar una nueva vida, protegidos por un estado que apenas conocían en la forma de una bandera rojiblanca y una escarapela, de uso obligado en fiestas nacionales.

Pero sólo encontraron muerte: en la noche fueron separados hombres y mujeres, las mujeres fueron violadas sin misericordia por los militares; los hombres fueron obligados a cavar una fosa poco profunda, para una quimérica piscigranja, futura fuente de sustento diario.

Al amanecer, todos fueron asesinados, con metralla, de seis en seis, y depositados en esa misma fosa, que jamás fué una piscigranja, solamente una oprobiosa fosa común, una de las tantas patrocinadas por el Ejército Peruano, en aquellos años oscuros que ellos - los asesinos - confiaban jamás verían luz.

Era mayo de 2008, un equipo de arqueólogos forenses iniciaron las exhumaciones de cinco de las fosas comunes ubicadas en Putis, gracias al trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), los primeros resultados fueron los siguientes:

Se han indentificado a 94 personas: 23 mujeres, 48 menores de edad, 38 menores de 10 años. Gracias a los análisis de ropas y ADN, esos muertos anónimos serán identificados, y entregados a sus deudos para un entierro digno, como merece un ser humano.

Pero eso no basta: es necesaria una reparación colectiva, moral y económica, a la memoria de los caídos y a los deudos. También es urgente que se juzgue y castigue a los militares, responsables directos de esa masacre, y que se llegue hasta donde se tenga que llegar, sin importar los galones ni las estrellas: que se sepa toda la verdad, esa verdad urgente que cura.

Hoy, recién se comienza a reparar el dolor: aún faltan centenares de Putis por rescatar del olvido, aún quedan familias buscando a sus parientes, aún quedan verdugos gozando de la impunidad del uniforme verde olivo, aún quedan conciencias indiferentes que despertar, dentro y fuera del Perú, más allá de latinoamérica, de Europa, del mundo.

Por eso, amigo lector, no olvides jamás en que parte del orbe queda Putis.


Más Información:
Juticia para Putis