Obama y las minas antipersona.

26 nov 2009


Obama se niega a firmar el tratado de minas antipersonales.

Estados Unidos, junto con China y Rusia, está entre los pocos países que se niegan a firmar el acuerdo de 1997. Se esperaba que la actual administración revirtiera esa política. No obstante, el país norteamericano enviará una delegación a la conferencia sobre el tema que se celebra este fin de semana en Colombia.


EEUU no firmará un acuerdo para eliminar de su arsenal militar las minas antipersona. Así lo confirmó la pasada madrugada Ian Kelly, portavoz del Departamento de Estado norteamericano, después de que en los últimos días surgieran rumores sobre un cambio en su política. "Esta Administración valoró la posibilidad de revisar nuestra política en este sentido, pero hemos decidido dejarla como está", aseguró.

Según Kelly, EEUU no sería capaz "de asegurar nuestra propia defensa o de cumplir con nuestro compromiso con los países aliados" firmando una convención para dejar de usarlas. Está previsto que esta decisión genere una gran polémica en la comunidad internacional.

La ONG Human Rights Watch (HRW) envió una carta al presidente Obama a principios de esta semana solicitando su adhesión a un tratado internacional contra este tipo de armamento.Steve Goose, su portavoz en nueva York, dijo que ese tratado se había convertido en algo prioritario y que la Administración Obama estaría desatendiendo su compromiso humanitario no aceptándolo.
No firma pero lo respeta

La situación no deja de ser paradójica porque mientras que el país lleva desde 1993 contribuyendo con la eliminación de estas minas en todo el mundo, no se decide a firmar un tratado que lo haga oficial y obligatorio.

De hecho, según HRW, desde 1997, EEUU no ha usado, producido o exportado minas antipersona. Ese año, el entonces presidente Bill Clinton, prometió que el país firmaría el tratado que porhibe su utilización en 2006. En 2004, con Bush en la Casa Blanca, el proceso se paralizó.
En la actualidad mueren 20.000 personas menos al año por este armamento

En la actualidad, hay 156 países que han firmado el Tratado contra las minas antipersona. Los 37 países que no lo han ratificado, han respetado el documento, consiguiendo un enorme progreso en este campo.

Por ejemplo, la ONG asegura que en 2008 un total de 5.170 personas murieron a causa de las minas, mientras que en los 90 esa cifra rondaba las 26.000 al año.
(Tomado del diario español "Público")

Nuevo informe: Violencia sexual en Colombia.

17 sept 2009

El conflicto armado colombiano, que ha enfrentado a guerrillas, paramilitares y fuerzas armadas del gobierno, se ha cebado particularmente en la población civil, y especialmente en las mujeres y niñas, en forma de violencia sexual. Considerada como crimen contra la humanidad, la violencia sexual ha sido una de las violaciones más graves de derechos humanos y derecho internacional humanitario a lo largo de todo el conflicto y ha permanecido invisible tanto dentro como fuera de Colombia.

Jineth Bedoya, periodista, víctima de torturas y abusos sexuales, nos relata valientemente en este video su caso:



En estos dias, la propia Jineth Bedoya, junto con la ONG Intermon Oxfam, ptesentaban un detallado informe sobre el tema titulado: "La Violencia Sexual en Colombia: Un arma de guerra"

Por si os interesa, pongo aquí un PDF que contiene dicho informe.

Y con motivo de su presentación; el reportaje que editó el diario "Público"



Zona Cerrada.

17 mar 2009

Un corto de animación para describir el aislamiento de Gaza



Video que promueve la libertad de movimiento para las víctimas de guerra en la franja de GAZA - 1.5 MILLONES de personas están siendo afectadas. Zona cerrada' cuenta las desventuras de un niño palestino que no puede moverse con libertad.

Queiles

Noah Chomsky.

25 feb 2009


Os dejo acá un iluminador artículo del lingüista y adalid comprometido con la solidaridad, Noah Chomsky, sobre el doloroso tema de Gaza. Lo que el difunto sociólogo israelí Baruch Kimmerling llamó "politicidio", el asesinato de una nación a nuestras manos.
Pinchad acá, mis amigos

Justicia para Putis

9 feb 2009



Huanta, Ayacucho, sierra sur de Perú, 12 de diciembre de 1984: decenas de familias, provenientes de las comunidades campesinas quechuas de Vizcatampata, Cayramayo, Sinhuamachayniyocc, Orccohuasi y Mashuacancha, acudían al llamado del Ejército Peruano, cansados de los hostigamientos y asesinatos de Sendero Luminoso, la guerrilla maoísta que tiñó de carmesí los maizales de los pueblos que no existen en los mapas oficiales.

Los comuneros habían aceptado la propuesta del Ejército, dejando sus aldeas y estancias, para fundar un Centro Poblado, junto a la Base militar de Putis, y comenzar una nueva vida, protegidos por un estado que apenas conocían en la forma de una bandera rojiblanca y una escarapela, de uso obligado en fiestas nacionales.

Pero sólo encontraron muerte: en la noche fueron separados hombres y mujeres, las mujeres fueron violadas sin misericordia por los militares; los hombres fueron obligados a cavar una fosa poco profunda, para una quimérica piscigranja, futura fuente de sustento diario.

Al amanecer, todos fueron asesinados, con metralla, de seis en seis, y depositados en esa misma fosa, que jamás fué una piscigranja, solamente una oprobiosa fosa común, una de las tantas patrocinadas por el Ejército Peruano, en aquellos años oscuros que ellos - los asesinos - confiaban jamás verían luz.

Era mayo de 2008, un equipo de arqueólogos forenses iniciaron las exhumaciones de cinco de las fosas comunes ubicadas en Putis, gracias al trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), los primeros resultados fueron los siguientes:

Se han indentificado a 94 personas: 23 mujeres, 48 menores de edad, 38 menores de 10 años. Gracias a los análisis de ropas y ADN, esos muertos anónimos serán identificados, y entregados a sus deudos para un entierro digno, como merece un ser humano.

Pero eso no basta: es necesaria una reparación colectiva, moral y económica, a la memoria de los caídos y a los deudos. También es urgente que se juzgue y castigue a los militares, responsables directos de esa masacre, y que se llegue hasta donde se tenga que llegar, sin importar los galones ni las estrellas: que se sepa toda la verdad, esa verdad urgente que cura.

Hoy, recién se comienza a reparar el dolor: aún faltan centenares de Putis por rescatar del olvido, aún quedan familias buscando a sus parientes, aún quedan verdugos gozando de la impunidad del uniforme verde olivo, aún quedan conciencias indiferentes que despertar, dentro y fuera del Perú, más allá de latinoamérica, de Europa, del mundo.

Por eso, amigo lector, no olvides jamás en que parte del orbe queda Putis.


Más Información:
Juticia para Putis





La guerra del coltan desangra al Congo

23 ene 2009

Niños soldado del Congo

Ahora que el coltan, imprescindible para la fabricación de teléfonos móviles como para los misiles balísticos, escasea en Australia, Brasil y Tailandia, empresas multinacionales han establecido una política de rapiña para obtenerlo en la convulsionada República Democrática del Congo. En esos intereses y no en las diversidades étnicas se centran los conflictos que desangran la región.

No es muy conocido, pero es ya imprescindible. Con él las baterías de los teléfonos móviles mantienen más tiempo su carga. Es necesario para el mejor funcionamiento de aparatos electrónicos, misiles balísticos o videojuegos. Por él, Sony no tuvo más remedio que atrasar el lanzamiento de la Play-Station 2. El coltan, también conocido como colombio-tántalo, facilita nuestra vida. No tanto la de los congoleños.

Desde hace años el coltan empezó a escasear en Australia, Brasil y Tailandia. El gran aumento de la demanda, debido en gran parte al auge de los teléfonos móviles, estimuló el comercio ilegal de este mineral en África central.

Para muchos países de esta zona, la devaluación de los productos mineros tradicionales y la desertización de los campos de cultivo provocaron una revalorización de este sector alternativo. En la República Democrática del Congo (RDC) se encuentra el 80% de este preciado mineral. En los 10 últimos años, grandes multinacionales, como Nokia, Ericsonn, Siemens, Sony, Bayer, Intel, Hitachi o IBM, se disputan ‘el tesoro’ a través de aliados autóctonos.

En 1997, fue derrocado el presidente congoleño Mobutu Sese Seko, de estrecha relación con los capitales imperialistas de origen francés. Kagame, presidente de Ruanda, y Museveni, de Uganda, lideraron la conquista de la capital Kinshasa y colocaron al mando a Laurent Kabila. Hoy Ruanda, Uganda y Burundi, apoyados por los Estados Unidos y solventados por créditos del FMI y el Banco Mundial, se enfrentan a la RDC en una devastadora guerra: cuatro millones de víctimas civiles, más de dos millones de desplazados y medio millón de refugiados.

Mientras los gobiernos de estos países se disputan el territorio y empobrecen aún más si cabe a sus pueblos, las empresas mixtas se reparten el control económico de la región. Controlan incluso el transporte. Las zonas militares de los aeropuertos internacionales de Kigali y Entebe son un claro ejemplo: ni impuestos ni aranceles. Los vuelos de ida al Congo viajan cargados de armas y los de vuelta, de minerales.

Las grandes empresas financian a las fuerzas militares de los dos frentes, que bajo la excusa de conflictos interétnicos, mantienen una guerra real por el control de las ricas minas del Congo. En ellas trabajan cada día más de 20.000 personas. Los obreros más codiciados, por ser la mano de obra más barata y fácil de silenciar, son los miles de niños que abandonan la escuela para adentrarse con facilidad en las minas a ras de tierra.

También acuden a las minas presos a los que se les reduce la condena, refugiados, campesinos o ganaderos, que ya no pueden alimentar a sus familias. Se alejan de sus comunidades por mucho tiempo, deslumbrados por los 10 dólares que pagan por kilo de mineral extraído, luego cotizable a 300. El problema es que no todos vuelven. En cuatro años han muerto 3 millones de personas en las minas de coltan.

El sistema de control económico de las empresas extranjeras ahoga cualquier posibilidad de creación de un mercado interno o una industria local. Ruanda lo sabe, en tan sólo 18 meses ha ingresado en sus arcas 250 millones de dólares. También Burundi y Uganda, considerado por los Estados Unidos como ejemplo para las naciones africanas, exportan oro, diamantes y coltan sin tener producción propia.

El coltan puede ser una fuente de riqueza para el Congo y no un lazo más que oprima a su pueblo. Algunas ONG denuncian esta escandalosa situación y pretenden que las agencias internacionales sancionen a las empresas que participan en el saqueo del país. El pasado mes de enero, catorce ONG europeas pidieron en Bruselas que las exportaciones de coltan fuesen embargadas de manera temporal para evitar que se siga alimentando la guerra en este país. Un informe del International Peace Information Service revelaba que varias empresas del Norte estarían implicadas en ese comercio.

El coltan proveniente de zonas en conflicto debería ser eliminado de la cadena de producción para intentar acabar con el caos que reina en el país. Los señores de la guerra dejarían de obtener financiación para comprar armamento y se abriría una puerta de esperanza para el Congo.

La fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias (http://www.ucm.es/info/solidarios/ccs/inicio.htm).

Vender la guerra

16 ene 2009

En todo conflicto armado, al igual que un frente bélico, se abre otro propagandístico. Ante las tropelías que lleva siempre consigo una guerra, los que la promueven intentan por todos los medios que no se difundan al mundo, o por lo menos, atenuarlas todo lo posible. Hace años bastaba con mantener a raya a los periodistas desplazados a la zona, simplemente controlando su acceso a los sistemas de comunicaciones o expulsándolos directamente. Al mismo tiempo, de algún modo, siempre se intenta convencer a la opinión pública de las razones y necesidad del uso de las armas - aún recuerdo a aquella ministra que se felicitaba de que las bombas trajeran la subida de la bolsa y la bajada del precio del petróleo -. Allí todas las pérdidas humanas caben en un razonamiento implacable: Habremos construido un mundo mejor cuando hayamos acabado de destruir parte del mismo. Se nos trata de vender la idea de la guerra tecnológica, como una operación aséptica donde los misiles y las balas siempre saben donde tienen que impactar; todo filmado desde un avión, como si fuera un videojuego. Me indigna sobremanera contemplar como en algunos medios todo se reduce a un análisis de la geopolítica y al baile de salón de una diplomacia siempre más lenta que cualquier bala.

Pero ni en el caso más "optimista" una guerra podría dejar de ser una tragedia humanitaria. Destruir un país, colapsar sus infraestructuras, economía, sanidad... Todo ello lo sufre directamente la población civil, sobre todo los más débiles y desprotegidos. Por otro lado, hoy en día, cualquiera que tenga la desdicha de vivir una situación de guerra puede actuar de testigo ante el mundo; con un teléfono móvil con cámara y conexión a Internet, en cuestión de minutos todos podemos contemplar los estragos de la sinrazón; la sangre, los gritos, los muertos, la desesperación. Nuestros ojos y nuestros oídos no tienen ya escusa; no podremos escudarnos en el yo no lo sabía.

BOMBAS DE FÓSFORO BLANCO

13 ene 2009


Human Rights Watch (HRW) dijo que el Ejército israelí ha utilizado en Gaza artillería que contiene partículas incandescentes de fósforo blanco en zonas habitadas por civiles.
Un doctor de la zona dijo que el agente químico podría haber afectado a 10 víctimas cuya piel se despega de sus caras y cuerpos.

"No tenemos pruebas, porque en Gaza no hay laboratorios en los que podamos hacer los análisis, pero todo indica que el Ejército israelí está utilizando bombas de fósforo blanco", dijo Hasan Yalaf, director general del hospital de Shifa (el más importante de la Franja) y viceministro de Sanidad del gobierno de Hamas.

"Llegan pacientes con quemaduras muy serias, signos anormales, músculos muy frágiles y miembros que se deshacen con sólo tocarlos", explica Yalaf, y añadió que los objetos en lugares donde han caído las bombas se convierten en material "altamente inflamable".
La vocera del Ejército israelí, Avital Leibovich, rechazó comentar sobre el supuesto uso del agente químico, pero agregó que las fuerzas israelíes se limitan a "'usar municiones acordes con las leyes internacionales".

Israel usó bombas de fósforo blanco en su guerra de 34 días contra Hezbolá en Líbano en el 2006. Dos años antes, el Ejército estadounidense usó el agente químico durante una operación contra insurgentes en Faluya (Irak).
Alberto Arce, activista español que se encuentra en el norte de la Franja de Gaza, dijo que el fin de semana fueron lanzadas "seis o siete bombas" sobre Jebalya "que se fragmentaron en unas 20 unidades luminosas que provocan un incendio al tocar el suelo y sueltan mucho humo blanco".

Los médicos palestinos denuncian que la aviación israelí "usa el fósforo para provocar cortinas de humo que permiten actuar a sus tropas sin ser vistas". De hecho, el uso para crear pantallas de humo fuera de áreas de civiles está permitido por la legislación internacional, si bien hay un debate sobre su empleo en zonas densamente pobladas (como la Franja de Gaza), que muchos consideran prohibido por la Convención de Armas Químicas de 1997.
JERUSALÉN (AP-Efe)

(tomado de http://www.eltiempo.com/)