MSF publica el informe "Las diez crisis humanitarias más desatendidas de 2008"

20 ene. 2009

Desplazamientos masivos de población civil, violencia, y necesidades médicas sin cubrir en la República Democrática del Congo (RDC), Somalia, Irak, Sudán, Etiopía y Pakistán, junto a emergencias médicas olvidadas en Myanmar o Zimbabue, son algunas de las emergencias más graves registradas en el mundo el año pasado, según el informe “Las diez crisis humanitarias más desatendidas de 2008”, publicado hoy por Médicos Sin Fronteras en España. La falta de atención global a la creciente prevalencia de la coinfección VIH-tuberculosis y la crítica necesidad de un mayor esfuerzo para prevenir y tratar la desnutrición infantil completan la lista.

“Detrás de este informe están millones de personas afectadas por guerras y por enfermedades, cuyas necesidades de salud más inmediatas se ven relegadas al olvido y cuyo sufrimiento a menudo pasa desapercibido. Son crisis de gran magnitud, en las que los actores implicados o con capacidad de influencia ignoran a la población civil, mientras que las organizaciones humanitarias apenas pueden cubrir una pequeña parte de las enormes necesidades o a veces ni siquiera consiguen acceder a quienes requieren ayuda urgente”, explica la presidenta de MSF España, Paula Farias.


Somalia y la República Democrática del Congo (RDC) son los dos países del informe que arrastran conflictos de más larga duración, más de quince años de crisis que en 2008 experimentaron graves recrudecimientos de la violencia; en ambos casos, miles de personas se vieron obligadas a huir de sus casas, sin acceso a atención sanitaria, comida, agua o refugio. Al igual que en Sudán -Darfur y el Sur del país siguen siendo escenario de dos graves emergencias, con miles de afectados-, mientras la comunidad internacional se enreda en interminables discusiones, la población civil queda a merced de la desnutrición o enfermedades prevenibles y tratables como la malaria, el sarampión o la meningitis.

La asistencia también es urgente para las poblaciones atrapadas por los enfrentamientos entre Ejército y grupos rebeldes en Ogadén, la Región Somalí de Etiopía, donde la falta de asistencia es flagrante y se han registrado preocupantes tasas de desnutrición en varias áreas, así como en Irak, donde la debilidad del sistema sanitario impide que los heridos por los bombardeos y la violencia sectaria reciban una atención rápida y eficaz. Contextos como el iraquí ilustran además que el espacio para una ayuda humanitaria independiente, imparcial y neutral es cada vez más reducido.

Por una parte, las organizaciones operan en situaciones de creciente inseguridad, en entornos generalmente más peligrosos, y por otra en conflictos muy politizados y volátiles, donde MSF ha visto limitada su capacidad de responder directamente a las considerables necesidades médicas. “En 2008 se agravaron los ataques deliberados contra las organizaciones humanitarias, obligando a suspender las operaciones en distintos rincones del mundo –explica Paula Farias-. Miles de personas se quedan entonces sin asistencia y caen además en el más absoluto de los olvidos y a merced de abusos de los que nadie es testigo”.

En Somalia, la escalada de violencia, incluyendo ataques y amenazas contra los trabajadores humanitarios, obligó a MSF a reducir algunas de sus operaciones en 2008, teniendo incluso que retirar a su personal internacional, con la reducción que ello supone en la asistencia proporcionada a una población ya de por sí debilitada. En Pakistán, cientos de miles de personas huyeron de los ataques aéreos y los bombardeos de una campaña contrainsurgente en el noroeste del país a principios del año. Tras las amenazas, agresiones y secuestros perpetrados contra trabajadores humanitarios, MSF redujo el número de trabajadores internacionales en sus proyectos.

En lugares como Myanmar y Zimbabue –donde los gobiernos no priorizan la atención sanitaria o no ven con buenos ojos la presencia de ONG–, las organizaciones humanitarias se ven obligadas a limitar el tipo de asistencia prestada o deben hacer frente en solitario a abrumadoras crisis sanitarias. En Myanmar, donde MSF es la única institución que se ocupa de la atención a los enfermos de VIH/Sida, cientos de miles de personas mueren innecesariamente debido a la falta de tratamiento, mientras que el Gobierno apenas hace nada para ayudar a su propia población y los donantes internacionales miran para otro lado.
Los responsables y los financiadores de los programas internacionales de ayuda alimentaria también muestran poco compromiso en la lucha contra la desnutrición aguda severa, causa subyacente de la muerte de 5 millones de niños cada año, a pesar de existir una respuesta médica eficaz, los Alimentos Terapéuticos Listos para Usar (RUTF). A veces son los propios Gobiernos quienes obstaculizan esta lucha: en Níger, en 2008, el Gobierno obligó a MSF a poner fin a su programa nutricional infantil en la región de Maradi, donde decenas de miles de niños padecían desnutrición aguda.

Finalmente, el informe destaca la urgente necesidad de una mayor inversión en la lucha contra la coinfección de Sida y Tuberculosis, teniendo en cuenta que la incidencia de esta última se ha triplicado en países con una alta prevalencia del VIH en los últimos quince años. De hecho, la tuberculosis es una de las principales causas de muerte entre las personas seropositivas, y sin embargo ni existen herramientas de diagnóstico sensibles a la coinfección ni tratamientos adaptados a las necesidades específicas de estos pacientes.


Fuente: Médicos Sin Fronteras

7 Comments:

amor said...

si loos gobiernos dieren prioridad a lo que hay que darle prioridad todas estas causas estarían ya atendidas

mi saludo

GINEBRA said...

Pués el panorama que pintas, querido Juan Luís es desolador. Detrás de cada cifra hay una persona y su dolor... miles de desamparados. Y nosotros seguimos preocupándonos por un grano en nuestra nariz. Muchos besos. Saludos para Amor.

Franziska said...

Somos tan sensibles como el pedernal ante los sufrimientos de nuestros semejantes. Estamos sólo preocupados por la crisis económica como si nuestro rico y desarrollado mundo fuera a hundirse en la miseria más espantosa.

Pero la cuestión es que los problemas son tantos, de tal magnitud, tan lejos de nuestras posibilidades que es muy díficil hacer algo efectivo, salvo que puedas influir en los presupuestos de los Estados o enrolarte en una ONG.

Sara said...

Cuanto OLVIDO, cuanta IRRESPONSABILIDAD, cuanto MIRAR PARA OTRO LADO. A mi a veces...¡os juro! que me dan unas ganas locas de tirar para otro lado, de apearme de este ritmo que está tomando este tren, este viaje...a veces esto me supera.Con lo fácil que sería arreglar estas situaciones INTOLERABLES, con firmeza y buena voluntad, con RESPONSABILIDAD.
Buen artículo amigo Juan Luis

Apologética said...

saludos en la luz...eh o qué? :)

Gizela said...

Insólito leer estos absurdos horrorosos.
Pero es bueno, nos bajan a la tierra, recordándonos cuan afortunados somos,en el reguardo en que vivimos.
Y además nos recuerda que no debemos esconde la cabeza, y aportar nuestro grano de arena, en la vida, para mitigar injusticias
Un abrazo
Gizz

BELMAR said...





«¿Qué es el ser humano sino un niño
descolgándose del trapecio celeste?»


Belmar