Sin sorpresas

14 ene. 2009





Cuando vivía en el Líbano pasaba con frecuencia tiempo en la azotea del edificio en el cual habitaba. La vista desde ahí es bella pero también puede ser estremecedora.
Por un lado aprendí a conocer el Mediterráneo, con sus cambios de color y ánimo, cada día era un mar distinto y me gustaba imaginar que en otra orilla Aquiles acampaba cerca de las murallas de Troya, o que la nave de Odiseo estaba ahí, más allá de la bruma buscando Itaca.
En realidad no hacía falta mucha imaginación para evocar un conflicto que ocurrió hace miles de años, pues la región  siempre cuenta con actualizaciones de esa y cualquier otra guerra.
Con frecuencia veía volar aviones israelies sobre nosotros. Todo el mundo sabe que están ahí y que dejarán caer sus misiles algún día, una vez más. 
En 2006 derribaron innumerables puentes, destruyeron las pistas del aeropuerto, centrales eléctricas, antenas de comunicación, una refinería -el mar sigue contaminado hasta ahora-y por supuesto edificios con población civil, ambulancias de la Cruz Roja y también -y porqué no- instalaciones con Cascos Azules de la UNIFIL.
Utilizaron bombas de fragmentación y los médicos informaron sobre el uso de fósforo blanco en contra de civiles. La primera acción de los Estados Unidos ante el conflicto fue suministrar de "emergencia" suficientes armas a las fuerzas armadas israelíes, lo recuerdo perfectamente, aunque no estoy seguro si las armas que violan los pactos internacionales hayan sido de fabricación local o vinieron en esa apurada 'ayuda técnica'.
Lo que leo hoy en los periódicos sobre la situación en Gaza es la versión amplificada y magnificada de aquella experiencia.  No hay sorpresa cuando leo que es la población civil el blanco preferido de los invasores. No hay sorpresa cuando sé que la Cruz Roja (o la Media Luna Roja) y las instalaciones de la ONU son también sus blancos. No me sorprende que usen armas que van en contra incluso de lo ya de por sí sorprendentemente 'permitido' en el ámbito internacional. No me sorprende el genocidio y el apartheid.
Desgraciadamente tampoco me sorprende la pasividad del mundo ante todo eso.
Mejor vayamos al cine, a conmovernos con la película de este año, sobre la maldad de los nazis.

-Sharif

7 Comments:

GINEBRA said...

Sharif, creo que has retratado el conflicto y la penuria que sufren los civiles palestinos de forma magistral, porque es sencillamente real. Lo que viviste ahora se amplifica y desgraciadamente habrá un tiempo en que los efectos sean mayores que ahora, pués no parece haber remedio, ya que no interesa. Es lo que pienso, no interesa.
Un beso enorme.

Franziska said...

Nunca estaremos todos de acuerdo en defender ni siquiera lo más defendible: es la condición humana.
Creo que debemos tomar las cosas como son y si no podemos hacer nada práctico, al menos, podemos levantar la voz y como, en este momento, empieza a ser un clamor, cuanto más alto y más constantemente exijamos que lo paren, mejor será. No se puede perder la fe. Ya no es la primera vez que lo afirmo: Palestina necesita un líder como Gandhi. Es decir, un hombre que enseñe a su pueblo a defenderse sin violencia.

Otra cosa muy importante por la que no debemos callarnos en ninguna parte del planeta -tú lo sabes muy bien- es que hay que exigir que, en las guerras futuras se las arreglen para respetar a la población civil: el invento más depravado de la Historia de la Humanidad es este de atacar a la población civil, cazándolos como a conejos en sus casas, en los colegios, hospitales, etc., y éste sí es un problema que nos afecta a todos.

Queiles said...

Las guerras no son juegos de estrategia. Las guerras siempre son sucias, crueles, absurdad... y por ello siempre destrozaran al que menos le incumbe, al mas inocente.
Recuerdo ahora un poema que no se si es de Leon Felipe y que dice:
"Entre los vencidos
el pueblo llano pasaba hambre.
Y entre los vencedores
el pueblo llano la pasó tambien"

Queiles said...

Y es verdad. ¿Para cuando una magnífica película sobre la maldad de Israel, señor Spilberg, o señor Gibson, o señor Scorssese, o señor Eastwood..... O SEÑOR ALLEN?

Anónimo said...

.

JESUS y ENCARNA said...

Me quedo con las palabras de Queiles:
"Entre los vencidos
el pueblo llano pasaba hambre.
Y entre los vencedores
el pueblo llano la pasó tambien"
eso es lo que realmente importa, que la gente sufre!!!
Besicos
Encarna

Oteaba Auer said...

La mayoría de las veces, la realidad supera la ficción y siendo que has vivido en la zona estarás acostumbrado a ver chicas del ejército israelí armadas con metralletas como si tal cosa...al principio imponía,...después forma parte de lo que hay.
Saludos