CAUTIVERIO

4 feb. 2009



Supongo que muchos de vosotros ya lo habéis leído en los periódicos o escuchado en las noticias, también supongo que os ha quedado una amarga sensación, porque la noticia esconde detrás suya muchas cosas y me temo que casi todas desafortunadas. Los Centros de Menores de varias comunidades han sido denunciados por el Defensor del Pueblo ante el Congreso de los Diputados, por maltratar a menores de edad de forma contundente.

Lo primero que piensas es en los chicos, en sus consecuencias físicas y emocionales, incluso un joven marroquí se suicidó porque no soportaba los castigos y vejaciones a que era sometido. Se habla de castigos descomunales, desproporcionados para unos jóvenes y también para los hechos cometidos por éstos, simples en comparación con la ira de los educadores y profesionales del Centro.
Después piensas en la ética personal y profesional del castigador; en cómo o de qué forma hace su trabajo. En cómo tiene que ser su corazón de duro y frío...
Por último reflexionas sobre "las bondades del Estado", un estado, unas Comunidades Autónomas dentro de un Estado, que se dicen de Bienestar Social. Considero que los derechos de las personas están por encima de beneficios económicos y lo defiendo porque mis impuestos ayudan a construir el Estado Social que anhelo. Si lo público no prima sobre lo privado se pone en tela de juicio ese Estado Social, es más, deja de existir, si es que ha existido alguna vez.
Parece ser que la mayoría de estos Centros habían contratado la gestión a empresas y personal privado, y puede que en muchos casos éstas sean buenos gestores, pero nunca por encima de los derechos básicos, insisto.
No podemos permitir que se violen derechos como la intimidad de la correspondencia, o la libertad de expresión o simplemente que se ejerza el terror con cualquier pretexto.
Leí también algunos comentarios realizados sobre la noticia por particulares e incluso por monitores y educadores de centros de menores. La mayoría hablaban sobre la personalidad difícil de estos chicos (no lo dudamos) y me parecía que incluso llegaban a solapar y desviar la gravedad de los hechos. Estos chicos tienen derechos y una vida difícil porque difícil ha sido sus comienzos. Pero considero que habrá formas de educar y reinsertar distintas a éstas. Si reciben lo mismo que han recibido siempre, poco o nada se está haciendo en su educación como ciudadanos.

Ginebra

4 Comments:

Troba said...

No al abuso infantil, detestable doblemente si viene del estado que los debe cuidar...

saludos!

Sara said...

Como Trabajadora Social que soy, me dan vómitos el sistema y los que trabajan con tales procesos sistemáticos de violencia, castigo y demás....así no funciona nada, asi lo que se consigue es una disfunción de todo, y agravar el problema, si no creen en la reinserción o no saben trabajar con tales fines, que dejen a otros trabajar que si lo intentan y creen en ello.Que pena de vocaciones....
Interesantisimo post, muy bueno.
Un abrazote Ginebra

Oteaba Auer said...

Estremecedoras y lascerantes noticias. A veces no es necesario ir a lugares lejanos para ver las injusticias cometidas en entornos más próximos y a los que hay que poner todo los medios para que finalicen.
besos

Queiles said...

lejos estamos de una realidad que de verdad opte en bloque por la reincorporación a la sociedad de estos chicos. Ello supone un trabajo dificil: Titánico y a su vez delicado. Supone mucha dedicación y superación de obstáculos pero, no luce nada para los políticos y para toda esa amplia caterva de progresistas de salón. Hace falta mucha concientización y revolución de mentes a pie de calle para cambiar el mundo, pero yo creo que se puede.
Besos